Más de 30 años de pensamiento y trabajo clínico con familias, parejas, grupos e instituciones han dejado una marca, en nosotros, como psicoanalistas, pero también en el psicoanálisis como conjunto, en su cuerpo teórico-clínico. Hoy, hacer ingresar al consultorio a más de un otro, se tornó bastante habitual en la geografía psicoanalítica. La consulta vincular, forma parte de la caja de herramientas de las personas que saben que los vínculos, muchas veces sufren y hacen sufrir. Son muchos los que, hoy, se acercan a la consulta motivados a trabajar esa dimensión del sufrimiento que padecen entre ellos. Como efecto de la diseminación del psicoanálisis en la Argentina, nuestra institución, junto a tantas otras, fueron las que albergaron, formaron, instituyeron un psicoanálisis heterogéneo, en diferencia, con la complejidad inherente a esa operación. Así, hace ya muchos años, adoptamos la nominación Psicoanálisis de las Configuraciones Vinculares sosteniendo la apuesta de indagación y productividad conceptual en relación con los dispositivos pluripersonales.